Te tengo y no siento tus brazos.
Te siento y no estás a mi vera.
¿Quién dice que hoy es primavera,
si el cielo se cae a pedazos?
Ángeles caídos sin regazo.
Regalos de un Dios que venera
y que envenena tus caderas.
¡Encadéname de un flechazo!
Si no vienes, subo a buscarte.
¿Quieres que te baje la Luna?
Todo sea por encontrarte.
Lee esta historia inoportuna,
dónde me enamoré del arte
de enamorarte sin fortuna.

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