Hay veces que pensamos más de lo que debemos realmente.
Hay veces que dejamos que la imaginación sea la realidad de nuestra mente.
Hay veces que saltamos al abismo pensando que sabemos volar.
Otras que nos quedamos en el suelo cuando necesitamos despegar.
Hay veces que nos montamos en el primer tren que llega a la estación.
Otras, pensamos que podemos perder el tren, estando ya dentro del vagón.
Somos un montón de sensaciones, pero el corazón no siente nada.
Decimos más de lo que vivimos. Vivimos con la palabra ensangrentada.
Nos ahogamos en el vacío de nuestras almas por morir en algún sitio.
No nos aguantamos de pie. No somos dueños de uno mismo.
Se mezclan los recuerdos. No saber lo que has vivido.
Estar en primera fila de la batalla con un cuerpo malherido.
Lluvia de sueños, ideas de poeta.
Aunque me encuentres entre versos, no soy más que tinta seca.
Tinta que no se quiso borrar, porque no merecía la pena.
¿No merezco la pena? Tampoco la felicidad me espera.
Soy un náufrago del sentir.
Soy una ola que busca luna llena.