No sé que es lo que tengo dentro, pero cuando miro al cielo, veo tu nombre en las nubes. Por la noche las estrellas bailan como tu pelo tintilleaba mientras girabas para marcharte. Cuando advierto a dos personas en un banco, recuerdo el momento en el que te conocí, y me veo como un extraño, y sonrío al verme sonreír. Te veo en todos lados vida, incluso en sueños muero por ver tus mejillas sonrojadas en el subconsciente de mi alma. Espejo en blanco y negro. Espejo corto en tiempo. Espejo del corazón eterno. Y es que nuestros sueños son el suero de la verdad: muestran nuestros verdaderos sentimientos, y no los que aparentamos en realidad. Por eso apareces siempre en ellos, fugaz, eso sí, pero me alegras los 8 segundos de sueño efímero. Quizá en ellos, y en la vida real, me veas en el banco solo, sin hablar. Pero es que tan solo habla mi corazón, mi boca tiende a callar.
No sé que es lo que tengo dentro, pero sí sé que es por ti. No sé que es lo que quiero, si amar, soñar o morir por verte sonreir. Las tres opciones son válidas, las tres me hacen vivr. Ahora yo quiero que tú pienses en lo que te hace feliz. Quiero que agarres ese sueño, como agarraste mi mirada el primer día, y lo hagas cumplir. Porque yo estaré siempre a tu lado, aunque la frontera diga lo contrario. La distancia no se mide en metros, se mide en cartas sin resguardo. Y yo tengo tinta de sobra en mi cuerpo para escribirte sin descanso que te quiero, mi cielo, y que tienes aquí un abrazo guardado, para lo que necesites, para cuando llegue el momento en el que muera el tiempo.Y aquí estoy y estaré cuando necesites ayuda, aunque digan algunos que
lo que hago me perjudica. No se dan cuenta que yo lucho por ti, no
por mí.Las palabras se las lleva el viento, por eso, te lo escribo aquí.

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