viernes, 20 de junio de 2014

El desdoblamiento descubierto por Borges

Sonrisas y lágrimas. Alegría y dolor.
En esta vida de corazón y de poesía,
no existe escrito que sepa consolar mi amor.

La sonrisa que muestro es, de todas, la más fría.
Aquél movimiento que no muestra mi interior,
sino lo que el espejo quiere oír cada día.

Cierto es que cuesta contar al mundo la verdad.
Saber que no se está expresando los sentimientos,
pero que muero por mostrar lo que realmente siento,
y no solo decir "que quiero tu felicidad".

Y cuántas veces habré dicho esa gran mentira,
tantas que ya ni me acuerdo del por qué la dije.
De verdad sonreiré cuando vea lo que predije:
compartiendo mis besos al ritmo de la vida.

Pero siempre quise tenerte, cual egoísta.
Pero siempre quise quererte, cual romántico.
Pero siempre quise buscarte, en lo más recóndito
de mi alma, aquella en la que clavas tu vista.

Tu vista afilada como un puñal ensangrentado.
Como una bala de pistola disparada que me mata
sin saber que atravesó mi corazón de plata,
como una caricia, como un beso apasionado.

Seamos sinceros, quiero una vida contigo
con esa chica que me alegra cada mañana.
Sé que es difícil, y sé que lloraré con ganas
cuando te vea de la mano de mis amigos.

Puede parecer que he cambiado de un día a otro,
y no es así. Siempre he pensado de esta manera.
¿quién no es egoísta en esta vida terrena?
Lo siento, por esconder lo que niegan mis ojos.

Ahora ya lo sabes. Ya sabes lo que quiero.
Te quiero a ti, mi vida, por encima del resto.
Te quiero por encima hasta de mi propio cuerpo,
y haré lo que sea, por apagar el fuego eterno.

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Fuego que encendiste tú,
sin quererlo...
por azar o suerte.
Quizás, el destino quiso que muriera por ti
y créeme, que lo está consiguiendo.


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